CANÍCULA
Arde la tierra. Una vez
más
el fuego arrasa valles,
montañas, pueblos.
Arde la tierra y sus
gentes
documentan su
solidaridad
para paliar el daño.
Se habla de pirómanos
para tapar recortes y
desidia.
Así son los gobiernos,
tan patriotas.
Permiten la miseria de
los pueblos,
a cambio de reducir a
cenizas su indolencia.
Arde España, su norte,
su verdor,
de este a oeste, el sur
desguarecido.
Nada puede evitarlo. Es
tarde.
El viento también es
cómplice de las llamas.
La estupidez y el odio
salen de los armarios
y abren cicatrices en la tierra reseca.
CARA
Y CRUZ
De un lado, la incertidumbre
pesa.
Disparan a matar al suprimir derechos.
Sus misiles no son de diseño,
como hace poco tiempo.
Las balas son de hierro, herrumbre
y óxido.
Vienen preñadas de postales en
el nombre de dios.
Una conjunción de estrellas
funde la Iglesia y el Estado.
Filosofía que sólo acepta un
poder vestido
con trajes casposos de
posguerra.
Media dosis de humanidad y los
fascistas dimiten:
teatro inútil.
Conservan sus trajes con la
marca
del capitalismo neoliberal.
Del otro lado, la soledad del
pobre.
De quien espera llegar a fin
de mes,
porque a pesar de la subida
salarial
sigue tropezando con la
ambición antigua,
más amplia y más letal,
de los intermediarios.
Doñana se seca.
La Junta de Andalucía promete
un resort de lujo en sus
puertas
y legalizar el robo de
acuíferos.
El Ebro se seca.
Los agricultores catalanes
Llenan las calles de Zaragoza
con sus tractores.
Exigen el agua que no queda.
Las Hurdes se queman.
Dos terroristas les han
prendido fuego.
Las lágrimas vertidas
no detienen el incendio.
Hay quienes resucitan
la Eta erradicada.
El cambio climático
amenaza la tierra,
pero “una sola maceta
bastará para sanarnos”.
Se nos seca la vida.,
pero nada importa.
OTRA
MÁS
Arde la vieja Europa
desde un punto convulso
terriblemente bélico.
Se desmorona el mundo.
La pandemia sigue sumando
muertes.
Más de dos años de suma y
sigue.
más de dos años de miedo
incontrolado.
Triunfa el individualismo.
El tiempo del abrazo se
esconde
en libros de autoayuda.
Se desmorona el mundo.
Tan de repente, tan de
olvidar las guerras.
Siria, Yemen, Sudán...
¡Ay pobre Palestina!
Se desmorona el mundo.
Un psicópata invade a su
vecino.
La amenaza de bombas
nucleares
vuela sobre nosotras,
se traga nuestros sueños.
Después de tanta muerte
venida de otras guerras
que ahora no se nombran,
se desmorona el mundo.

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