documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

martes, 12 de marzo de 2013

LA ISLA DEL PIMIENTO PICANTE






“…eres como el chile verde, picante pero sabroso.”
Chabela Vargas

Nada más salir de la oficinas de mi nueva empresa me di cuenta que había conseguido el trabajo de mis sueños, no el de los sueños de otros. La mayoría de mis amigos pilotos habían tenido que pagar una pequeña fortuna para entrar en la aerolínea de bajo coste más grande de Europa. Llamé a mi madre, tenía que darle las gracias por tantas cosas, y la razón, tenía que darle la razón en casi todo, es muy cansado ser un mendigo, y más allí en Zurich, donde hasta mear costaba un franco, y sobre todo tenía que darle una alegría. Sólo había tardado más de cuarenta años en adaptarme al mundo de los hombres tal como es hoy. Después llamé a mi novia, también tenía que darle las gracias por aquel año en Irlanda, y por mucho más. Después le di la noticia, lo celebraríamos, al día siguiente iría a Indonesia a verla. Ella pidió unos días en la universidad de Yakarta donde trabajaba y nos fuimos a Lombok.

Como en una acuarela china se levanta inmensa sobre las nubes y el mar la cima del volcán de la vecina isla de Bali. Y en este amanecer gris de frescor dulce en la orilla, con las horas cambiadas y el murmullo de palmeras empujándome de vuelta hacia el sueño, no consigo encontrar las palabras para anotar esa majestad, esa belleza orgullosa. Voy corriendo a la cabaña para contártelo y, entre besos adormilados y cariños desnudos bajo la mosquitera, me dices las palabras justas. - ¿A que sí? ¿A que está chula la cima del volcán?- . 

Entonces le digo con los ojos que es perfecta - Nada te sobra, nada te falta, pero te dolerá, y más me dolerá a mí, porque me dolerá tu dolor y el mío, y pensaras que es tu culpa, que has hecho algo mal, los seres que más se acercan a la perfección son muy duros consigo mismos, siendo tú chocolate relleno de chocolate, virtudes envueltas en virtud, pero no me creerías si te dijera que ningún placer les está prohibido a los devotos del patrón de los yoguis, ni siquiera las acciones más nefandas, excepto el volverse hombres, tener una esposa, detenerse para siempre en un hogar.

Desde aquí, desde Lombok, la isla del pimiento picante, veo con claridad que todas las experiencias poderosas de la vida pican al entrar y pican al salir, Amor, Droga, Mundo, chula existencia.



Daniel Macías. Diario de un piloto del desierto. Ed. Baile del Sol, 2013

lunes, 11 de marzo de 2013

TEN CUIDAÍTO



Es la frase favorita de mamá.
Posiblemente
la expresión
que
más le he oído repetir desde siempre:
para cruzar la calle,
ante
el plato hirviendo de lentejas,
aquellas
excursiones con amigos a la pizzería,
el
primer día de universidad,
la
mañana del examen del carnet de conducir…
Da igual que la sorprendas regando las macetas,
haciendo
un bizcocho,
o
mirando los culebrones de la tele.
Repite
lo último que le dices
agitando
la cabeza con intención
de
gravedad
y
luego, con voz firme
y
ese deje tan de madre mediterránea,
te
lo suelta sin más:
Ten cuidaíto.
Es, sin duda, su forma de transmitir
amor
y experiencia,
su
particular manera de expresar que
este
mundo es imperfecto.
A veces lo imagino
como
si más que una admonición en sí,
fuese
una bendición ancestral,
un
simbólico beso en la frente del vástago,
un
amuleto que nos permite movernos de aquí a allí,
así
como somos, ingenuos y felices,
protegidos
contra los insospechables peligros de la episteme moderna.
Y a mí me encanta.
Por
eso la llamé esta mañana:
—Mamá, mamá, que me van a publicar
un
libro de poemas…
—¿Coooómo? ¿Poemas…? Ten cuidaíto.


 Alberto Guillen Rodríguez. Avanti con la guaracha. La Tapadera Books. Sevilla, 2012

domingo, 10 de marzo de 2013

LA GUERRA


La guerra siempre es mala y nauseabunda,
cáncer que no se extirpa, Juan querido,
hiena que muerde y deja corrompido
al hombre, y con el alma moribunda.
Se arrastra como víbora errabunda
en forma de fusil enloquecido,
y mata y mata y mata a lo nacido.
De luto y de dolor todo lo inunda.
Aquí este pobre hueso. Allí esa mano
solitaria y dormida entre la grama.
Humean los cadáveres despiertos.
Caín machaca el cráneo de su hermano
con su bota de pus que hiede y brama,
y desfila triunfal ante los muertos.

Luis Álvarez Lencero.


viernes, 8 de marzo de 2013

LAS MOSCAS


El esputo de Enero con sus patas de escarcha
golpeaba la espalda del poeta
y en el sucio cristal de la ventana
las moscas gordas resbalaban
como golpes de humo de alquitrán
y el invierno movía sus salivas de gripe
y el ojo del poeta miraba el halo oscuro de las moscas,
sus páginas de ojos de cadáveres,
sus ojeras de otoño supurando el azúcar de la muerte.
Sonaban a latidos de niños sin cabezas,
a gemidos de pieles quemadas,
a párpados de ciegos golpeando el cristal de la niebla.
¿De dónde en el invierno, en la ventana sucia de un archivo,
pegadas al cristal como espectros de manchas atómicas,
aparecían como gotas de agua las sombras de las moscas?
¿De qué gusano oculto de un planeta invisible nacieron sus latidos?
¿No vendrán las moscas a comerse el cadáver de la Tierra?
El Poeta esperaba la invasión de las moscas.

Manuel Pacheco

jueves, 7 de marzo de 2013

REGALAR LAS COSAS




Cuando queremos descubrir la belleza de nuestro hogar, empezamos a vaciarlo. Sacamos las cosas y las regalamos. Limpiamos la casa a fondo... Finalmente nos queda mucho espacio vacío. Ahora podemos disfrutar cómodamente de la belleza original de la casa... Podemos aplicar el mismo proceso a nuestro corazón y mente. Debemos hacer limpieza, de manera continua, de todo aquello que no es esencial, de la acumulación de objetos que ocultan nuestra belleza y amplitud natural.

Brenda Shoshanna. Sabiduría zen para la vida cotidiana. Ed. Oniro, 2010
Fotografía de Francisco Naranjo

miércoles, 6 de marzo de 2013

ENFERMAMOS



Enfermamos porque actuamos de manera enfermiza


Louis Jourard
Fotografía de Francisco Naranjo

el mundo es nuestro