documentos de pensamiento radical

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jueves, 15 de enero de 2015

NOCHE SIN LUNA





Cada vez que abajo aúllan
en realidad,
balan como una oveja
y los de arriba lo saben.

Cada vez que arriba balan
en realidad, lo que sucede,
es que aúllan

y los de abajo lo ignoran.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

El Hombrecito: Jack Veneno Ha Muerto

miércoles, 14 de enero de 2015

DALES AMOR Y PUÑETAZOS, TV






Tú ya sabes que eres

el lugar donde trascurre su vivir,
su sumisión y sus pocas ganas de protesta,
así que dales un tiro allí,
bárrelos con la escoba si se caen de un andamio aquí,
y al resto déjalos sueltos por la jaula para que canten
y discutan de fútbol,
y triplica los espacios y tiempos de la publicidad
porque nadie como ella
extiende la verdadera utopía del capitalismo,
y multiplica por ocho
el tiempo de la sección de deportes,
y duplica
los concursos donde haya que cantar la ovejita lucera,
bailar con un zombi extraído de la programación de 1980
o recordar el primer apellido de soltera de la mujer del príncipe.

Mejor más películas de acción para que parezca que está pasando algo.


Mejor dales drogas, terrorismo y religión
y nadie se reirá cuando hables de la ley y el orden.




Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol, 2011

Working Class Hero - John Lennon

martes, 13 de enero de 2015

PEDRO MONTEALEGRE HA MUERTO




Yo, cuando sea mayor, querré ser poeta chileno. De la estirpe de De Rokha, Neruda, o Huidobro. De la de Javier Bello y de la de Yanko González…
. …O de la de Pedro Montealegre (Santiago de Chile, 1975 - 2015). Su poesía –torrencial, tan directa y cervical como hecha a golpes, a forjadas de cuchillo, como troceando la carne sótano del mundo. Pedro Montealegre vivió en España, casi a orillas del Mediterráneo valenciano, durante algunos años, al amor de su inseparable Manuel, y formó parte de la Unión de Escritores, esa panda de zíngaros estupendos que se esconde detrás de las conspiraciones de “Lunas Rojas”, del colectivo Alicia Bajo Cero y del II Foro Social de las Artes. Algunos lo abrazamos en Moguer, durante los encuentros de Voces del Extremo, que paradógicamente ese año celebraron la Poesía y la Vida con todo su esplendor, y donde Pedro nos cautivó a todos con su verso, con su sonrisa amplia, con su afecto sin límites en una noche de cante jondo y cielo completo.

La editorial Denes publicó su primer libro: “La palabra Rabia”, sirvan sus poemas como el mejor homenaje a quien quiso mucho y nos dejo tan pronto. 

Enrique Falcón, Antonio Orihuela


                                                               ***

Es la hora. Es la hora. Tracemos el lienzo: dibujemos en marea
–¡tinta sobre el rostro! –imposible –de la marea. Vivir del espectro
–ser allí los oscuros –O todos claros: en la boca de lobo
de la luz. Todos: mal alucinógenos: sello de querubes –lámelo, Lucy
in the Sky with Diamond. Cocaína de los espejos. Químico angélico
capaz de hacer –en el paladar de Dios, nuboso, núbil– imágenes: niños,
corros de luciérnagas, padres en corros, proletarios gritando: Risa, Revolución.
Niños y golondrinas: ¡Que van ardiendo! –¡Arde, horno –de Bergen Belsen!
–molestar con entropía: esta charla de pederasta: escúdame, charla:
asesinado dragón. Resucitado perro ¡Qué dientes más lindos! ¿No ves la gloria?,
¿se reconoce en los dientes? Al revés, tú mismo, ¿ves los dientes?
¿Y qué gloria es ésta? Raspa, tú, con tu cucharita de plata,
el marfil ácido de la pared. Dímelo, tú, ¿qué pastilla te comes?
Un destello de láser: Ah, muero bailando: por un dólar fosforescente,
su forma de neón –padre, devórale el fémur a tu hijo; mira la grieta:
es el hambre, el desierto: arrójate a ella. Niño negro arrojado:
no es fondo el final, apenas caer: su sola existencia ha desnudado la plata
–la forma de la usura cada resto de plástico ¿Cada yo lo es?
¿Lo es cada tú? Chico dominado ¡Crece! ¡Crece!

*

Hay uno muerto en la guerra –su herida escribe: Quitar las Dunas
–hay uno al fondo de una adormidera roja. Se llama ciudad –su teta destila
una leche de humo, espesa de uñas –continuo rasguñar
–la córnea falsa –del poema: si uno muere de hambre ¡Ah, la palabra!
¡Esa es la palabra! –no logra caber en su propia miseria –un poema es hambre,
la letra es consecuencia de la inanición. Yo estoy aquí –¿es pan otro aquí?– .
Tómate, tú, esta taza de Té. Tómate tú esta taza fe. Tómate tú esta taza de sed.
Verás negaciones, el futuro de tu hijo. Una riada de hijos
–asesinados– ante El Libro: la fugacidad de su forma, esa inutilidad.
El diente de una bruja afila un hacha fabricada recién. Por ejemplo, un obrero
reproduce una tuerca –la tuerca reproduce lo que sufre él. Tú, reprodúcete,
flor amarilla ¿Cómo te llamas? Me llamo flor amarilla. Los mendigos probaron
un puñado de larvas –momentos antes los han comido a ellos.
Deletreé lento: i-de-o-lo-gí-a. Una chica negra, deletreada en la ventana,
atrapó una mariposa –su nocturnidad en un hilo. Hola, mariposa:
yo me llamo Niña. Me llamo muchachita de vestido azul.
Hola, nena: tus ojos almendrados: pelo muy fino, hilos de aceite.
Si hago así con mi dedo, hago el signo –la hoz: si hago así,
otro signo –el martillo: yo me meo de risa: la sombra chinesca
de mis manos imitan ¿qué bicho? el colibrí. Un bicho cantárida.
Un bicho libélula.

*

Estoy loco. Yo no soy una niña: soy tú: le pregunto al verano ¿bajas de la sien?:
sangra un hombre y ¡No! No es: i-de-o-lo-gí-a. Lo dijo mi abuelo
¿es fondo la idea? Es lienzo –lo profundo no se traza con nada.
Te hará arder en deseos de huir. Leer es huir: yo leo a Marx
e incide el verano: Marx es un ángel: cabe, tú mismo,
en la materialidad de tu letra –Yo soy anarquista –Yo vengo de París
–Marx envió un telegrama a Hegel: amigo mío, yo me comí, llorando,
la cal blanca, la pared: una píldora en medio del anapesto imposible:
es la ciudad en marcha: vi la rosa de la Cábala –se extendía en mi habitación.
Yo me llamo lengua de madre –eso dijo la lengua y la niña soñaba.
Proletario es mi padre –yo te digo: no sabe escribir. Yo me llamo Pedro.
Yo me llamo tú, dijo el adolescente –la sierpe silbaba al borde del precipicio
¿le robaban el prepucio a un niño Pedro, una lengua de tierra,
las costas de África, el rocío de los diamantes en el bolsillo del diablo?

*

Yo te daré esta miel y este mal: ponte ahora a crujir; te daré este panal
de abejas asesinas; ponte ahora a cremar y a crujir; mete tus labios
en la ranura aquélla y di: rajar. Di: despertar
en otro meridiano –en la aridez de tu cama. Verás un hombre
–troca en falo a otro–, una mujer rota, su pie en la espuma:
sus manos son copas. Su materialidad es copa. Dice palabras
¿qué nombre tienen? En su útero hay niñas –un cisne de celofán,
un cisne de papel de caramelo rojo – cada 28 días
cambia el sitio a las urbes. Y tú, allí, con tu máquina de afeitar,
tu áloe, tu radio irradiando la mesa ¿se trata de la rabia?
No se llaman muertos –no hay alguna manera. Los ricos son lo otro
–di: nos termina concerniendo de un modo, asfixiándonos con esdrújulas
llenas de metal– esas sílabas con que se hace una imagen
–ceros y unos– fonemas de fuel –arrojada a la playa–
morfemas de gases invernadero sobre el invernadero
–ínfimo– de un ojo. Es un ojo y no se llama ballena;
la pupila es Jonás: grita desde adentro: ¡déjame ir! ¡Déjame ir!
dijo la muchacha a la otra que la miraba, oh, espejo del gimnasio.
Es tu currículum: 12 millones 883 mil 827: ¿cómo te llaman,
que vengo de París? Dime tu apodo al final del trazado.
Me llaman hora. Me llaman niña y Marx sueña conmigo.




lunes, 12 de enero de 2015

LA VIDA DAÑADA




Protestamos contra la explotación
pero compramos sus frutos.

Queremos escuelas públicas
pero las dejamos en manos de las editoriales privadas.

Clamamos por la libertad
pero vivimos atrapados en las redes sociales.

Suspiramos por una democracia sana
pero votamos a políticos corruptos.

Ambicionamos productos ecológicos
pero no queremos asumir su coste.

Gemimos por una prensa libre
pero no estamos dispuestos a pagar por ella.

Anhelamos el crecimiento espiritual
pero somos incapaces de amar al prójimo.

Deseamos recuperar los privilegios perdidos,
volver al paraíso del consumo, el trabajo y el dinero,
aun sabiendo que esta sociedad
fragmentada, desvertebrada, mutilada,
no funciona, no cura, no satisface, no educa,
no ampara.

Seremos derrotados.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

domingo, 11 de enero de 2015

POLÍTICA EMPRESARIAL





Hace cien años nos poníamos en huelga
antes que dar comida en mal estado
en los restaurantes económicos en los que trabajábamos,

preferíamos perder el trabajo
a envenenar a nuestros hermanos.

Hoy, para que nadie se lleve la comida caducada,
abrimos los productos y los rociamos
con amoniaco, lejía o friegasuelos,

la cosa es que si no se han vendido
tampoco aprovechen a nadie.

Son órdenes de arriba, nos justificamos,
no queremos perder el trabajo,
de Mercadona nadie se aprovecha
dicen los que nos mandan.

La hija, la mujer, el propio Enrique Caño, ya saben
hasta qué punto se cumple
con la política de la empresa.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014