documentos de pensamiento radical

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domingo, 16 de septiembre de 2018

5 poemas de 15 DÍAS de JUANJO BARRAL






PODRÍA SER


Un matrimonio mayor
-de unos cincuenta años-
camina por la playa jugando
con una pequeña pelota.

Él se la lanza y
-quizá sea el destino
quien decide y no
su destreza-
siempre le llega al pie.

En cambio ella la golpea
suavemente
y siempre
-quizá sea el destino
quien decide y no
su destreza-
le cae unos metros
por delante de donde se encuentra
él.

La escena me da que pensar.

Y lo que pienso es que quizá ella esté siempre
en su sitio
y él tenga todavía bastante que avanzar.

Lo que pienso luego
es que quizás ellas
hayan llegado ya
a su sitio
y nosotros tengamos todavía un trecho por delante.

Y pienso algo más:
pienso que ellas
nos están ayudando
a ganar este partido

juntos.






DEDICATORIA

Para Mila


El mismo mar
siempre diferente.

Iguales olas todos los días
distintas entre sí.

Un horizonte que cambia
para volver al mismo sitio.

Así tu amor.





CURIOSIDADES


¿Qué harían los romanos
de Baelo Claudia en esta playa de Bolonia
sin motos de agua
ni tablas de windsurf,
sin frisby
ni móvil?

¿Y ellas?
¿Harían topless?
¿Qué digo?

¿Habría esclavos
recorriendo el arenal
vendiendo bebidas refrescantes
y pastelitos rellenos?

¿Africanos con puestos
ambulantes de telas?

No sé.

¿Escribirían poemas del natural
como yo?







SIN TÍTULO (II)


Qué envidia
por momentos
ese crío
que
sencillamente
disfruta
y no tiene que preocuparse
-como yo-
de explicar
lo que está
sucediendo.





EXHIBICIÓN IMPÚDICA


Tropecientos metros
de altivez
erigida sobre terrenos ganados al mar
en una explanada capaz de acoger
a 70.000 fieles

levantada con toneladas de mármol
y granito y madera y escayola y
labrados por los mejores diez
mil artesanos del país

todo
en tiempo récord de ocho años
para establecer en Casablanca
la mezquita más grandiosa
en varios países a la redonda

todo
al nada módico precio
de 5.494 millones de dírhams.

¿Qué decir?

Que Alá los perdone.



Juanjo Barral. 15 días. Ed. La última canana de Pancho Villa. 2018

sábado, 15 de septiembre de 2018

2 poemas de MIKEL SANZ TIRAPU en MEMORIA POÉTICA





FORTUNATO 




Recordar                      el pasado

lo que fue
               volviéndose presente
                                                        en las palabras

r e c u p e r a r
el nombre
                         la persona
                                                        las ideas

r e c u p e r a r
                         el dolor de las hijas
                         el miedo de la  esposa

por qué?                      preguntamos                    por qué?

y comprender
                         el peso de las responsabilidades

la legalidad   //   la lealtad

tu amor
Estella   y   patria

por eso                                         la celda
por eso                                         los disparos
por eso                                         la fosa

y las piedras en el prado de         Tajonar

intentaron
si                                                     intentaron         

      con odio
el silencio y el olvido

pero no entendieron
         que siendo una única persona

eras    una    y    eras     t o d a s







HEREDEROS



Vosotros

nietos     de     sangre

que guardáis
tradición con tradición

la   leyenda   del    o d i o

vosotros
que sois
                                     negación
                                           y
                                        burla

en un estatus cimentado
                                                     de cunetas

vosotros                                   propagáis
el   dolor   del   olvido

infligiendo la duda
                                     con descaro

negáis la   v e r d a d
como negaron la   j u s t i c i a

e impedís la despedida necesaria
de los                   huesos

vosotros
nietos                         de verdugos orgullosos

nunca os haremos
                                      responsables de sus actos


pero si culpables                   de los vuestros







Mikel Sanz Tirapu. En Memoria Poética. Ed. Pamiela, 2018
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.  



viernes, 14 de septiembre de 2018

2 poemas de IOSU MORACHO CORTES en MEMORIA POÉTICA




Homenaje y adelante
El altar de la memoria y el encuentro
Sartaguda

Aquella tarde, los niños jugaban al escondite
entre las piernas de hierro y cemento
de aquellos tres mocetes que fusilaron en los fosos de la ciudadela.
Dicen que murieron juntos, sin saber por qué los mataban.
Un pequeño preguntó qué era eso y por qué lloraba la gente.
Eso, le dijo su madre, es un monumento a la memoria de tu abuelo
y de todos lo que fueron asesinados en Navarra
en tiempos de la guerra.
En ese muro están escritos todos sus nombres
y esa escultura llena de agujeros representa las balas con que les mataron.
Y el niño siguió jugando, quizás porque no tuvo un abuelo
que le contara historias, quizás porque jugaba para tenerlo…
Ulibarrena trenzó las figuras en un abrazo de piedra,
por el fondo se escapa el cielo
y el viento silba por todas partes.
Cuando los árboles del parque crezcan esto se llenará de pájaros
que canten lo que los muertos no cantaron.

                                                                          











Nazis en Pamplona

Fue el 7 de julio de 1940.
Aquel año San Fermín cayó en domingo
y ese mismo día hubo un montón en el encierro
a la entrada de la Plaza de Toros.
De madrugada había caído un sirimiri pertinaz
que mojaba con gusto a los pulidos Mercedes Benz aparcados
frente al Hotel La Perla: Los nazis estaban en Pamplona.
Dicen que el ayuntamiento obsequió a los alemanes
con vino de la tierra y que la soldadesca confraternizó con la población.
A eso del mediodía, uno de los generalazos se salió de la fila
y se fue a la calle a tomar el fresco.
Con un pitillo encendido, miraba la plaza y la arboleda.
Un limpia se ofreció para lustrarle las botas.
Al nazi le bajaron de la sede de la falange un sillón de fieltro
y el chavalico de la calle de La Mañueta,
cuyo hermano había sido asesinado en la guerra civil,
le limpió las botas al oficial hasta dejarlas brillantes,
como un racimo de moscateles.
Fue gracias a su saliva, a los escupitajos que mezcló con el betún
que pulió las botas del tipo de las esvásticas…



Iosu Moracho Cortes
En: Memoria Poética. Ed. Pamiela, 2018
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.  

jueves, 13 de septiembre de 2018

2 poemas de Isabel Rivas Etxaniz en MEMORIA POÉTICA






Quema de libros


El fascista destruye libros.
El fascista destruye libros porque son libros.
El fascista destruye libros porque dicen cosas, teme las cosas que digan.
El fascista destruye libros por si acaso.

El fascista sabe la manera más eficiente de destruir libros:
coge un libro y lo tira al suelo y echa encima otro libro y
encima otro y hace un montón con ellos. Luego
prende fuego al montón.

Y cuando la hoguera llega a la altura del primer piso
salta y grita y dispara al aire y levanta el brazo derecho con la mano recta y saluda.
Después se va a celebrar la hazaña con sus compañeros de uniforme
hasta que todos caen borrachos.

O cuando la hoguera alcanza el cielo
se arrodilla y junta las manos y reza
y después se retira a su templo con sus compañeros de uniforme
y sigue conspirando.

O cuando la hoguera asfixia las escuelas y las bibliotecas
acude a su escaño y vota y se aplaude
y se reúne luego con sus compañeros de uniforme
para celebrar su mayoría.

Invaden las casas y las calles
y la gente se esconde y se aparta a su paso.
La gente sabe
que ya no quedan libros que quemar.
La gente sabe
que harán la siguiente hoguera con cadáveres
o con cuerpos vivos.












Raimundo García, Garcilaso




“los viejos y resobados tópicos de la libertad, la democracia,
 los derechos del hombre y demás garambainas”
                                    Diario de Navarra (14 de marzo de 1924)


Lo que fuera necesario, violencia
hasta el asesinato, y el terror,
   y la palabra.  

Desde la tribuna independiente de
tu diario independiente, 50 años
corrompiendo la palabra:        la explotación armonía social,
            la lucha obrera bolchevismo,
autoridad natural el poder,
paz la represión brutal;
la libertad libertinaje,
alzamiento el golpe de estado,
Franco caudillo y tú,
Raimundo García, tú Garcilaso.

Fascista voz de fascistas:
eliminar sin vacilación ni
escrúpulos a todo el que no piense
como nosotros.

Una guerra civil, un genocidio
y 40 años de dictadura en paz. Ejemplar
transición a democracia modélica
- rey incluido-. Impunidad absoluta.

80 años después hay que seguir
luchando para adelantar al tiempo:
reconstruir lo que aniquilásteis,
demoler, siquiera, lo que erigísteis.

Pero los disfrazados
de demócratas se alían ahora
con los herederos de la santa victoria
y tenemos que pelear incluso
para recuperar a nuestros muertos.

Aún
hay que seguir                       
hay que seguir
                                  
todavía.



Isabel Rivas Etxaniz
En: Memoria Poética. Ed. Pamiela, 2018
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.  




miércoles, 12 de septiembre de 2018

2 poemas de ISABEL HUALDE en MEMORIA POÉTICA








Es una mujer de cuerpo seco y de nostalgias
mujer de crucifijos
catecismo de tiza negra
y de cuarto de ratones

de niñas clavadas de rodillas
de fervor y de culpa
 (sapos y culebras me nacerán
si me masturbo de noche)

entre las sábanas de mis pecados
me pregunto
en qué parte de esta historia
encontraré a Dios.












Era tiempo de ser niña y trepar árboles
de los rostros sin rostro
los huesos sin nombre
y el duelo y la sangre

era tiempo de ausencias
y el cuerpo de Cristo
y quebrarse la luz en el odio

era el cielo de un dios vengativo
de mi boca invisible
mordaza cosida
en alambre y silencios

y un hielo de frío
y espuelas de hielo en la noche

por el cuerpo de Cristo
y la sangre de Cristo
era el tiempo del dolor del día
(luto de seda negra y pañuelo rojo
en la memoria)

que la paz de Dios
                  descienda
sobre los pecados del mundo

era el tiempo de ser niña
y trepar árboles

decidme ahora
de qué color eran mis pecados.




Isabel Hualde en Memoria Poética. Ed. Pamiela
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.  

martes, 11 de septiembre de 2018

2 poemas de TERESA RAMOS en MEMORIA POÉTICA





PAN DE ESCLAVO
“quisiera, quisiera, quisiera volverme hiedra
                 y subir … por las paredes
                         y entrar … en tu habitación
                                   por ver... el dormir que tienes.”     
                                                               Jota Navarra                                                                             

Líneas férreas, vías de tren que secuestran tu mirada de txirimiri hasta este pueblo medio. Vías milagrosas que comunican arterias tuyas y mías. Y quedar teñida de color, alumbrando el gris férreo, penetrando la música de los martillos los tendones, los poros, percutiendo la piel. Quedar teñida de color en tu mirada y atada al vocablo que arrojas sobre mi pecho: maitia.
El futuro es un zorro que acecha sin palabras en la esclava condición: miedo de no aguantar y temor de sentir tu hermoso cuerpo obrero debilitarse.
Camino acompasada al son de un acordeón imaginario en esta calle abocada a vivir encogida, su espalda encorvada por el desaliento, entre los muros del tiempo que declina.
Huele el pueblo a hambruna y sangre, a pan negro de harina entristecida, negro de infelicidad, de ignonimia, uniforme, exilio, escopetas, régimen, dictadura del terror. Huele a pan que amaso para mi hombre y sus compañeros, para el que me engendre el hijo un día.
Duele la casa invernada en Castejón sin el calor de su cuerpo, duelen las piernas frías sin medias, corriendo a su encuentro, frías de pena de no tenerle.
Duele la piel a la intemperie, el miedo a los disparos, al cabello rasurado, al olvido de sus ojos y a que apaguen su luz a puñetazos de triste hambruna.
Cuando me vence este espanto y le tengo frente a mí, eres la medicina que me llena de sosiego.  Cuando me susurra al oído el verbo que me cocina el pan. Riega de esperanza mi osamenta y mis tejidos renacen en su mirar.
Comienzo a caminar inundada de color, como en el sueño. Y la vida ya no se construye de mentiras, es tan cierta como tú lo eres, cuando ella habla por tus manos recias y te toma la voz y tu voz ilumina como antorcha nuestro pueblo, alumbra mi plaza y las plazas del país que volverá a comer pan blanco.








                                          

JUNTA DE GUERRA, MARGARITAS Y LIRIOS

Convocada la Junta para ordenar el caos: era preciso poner límites a intelectuales        y rojos que eludían la ley del padre. ¿Dónde quedó el mandamiento -no matarás-?    ¿A dónde fue a parar la belleza de los lirios?
Os erigíais como salvadores de un pueblo que nunca deseó vuestra tutela. Colonizando con furor, jugasteis a los dados con las vidas de los obreros.
Hermosos campos de margaritas preceden a la casa familiar, ponen huevos              las gallinas y las vacas entregan recias leches. Todo estaba dispuesto. Margaritas presentes en hospitales y hogares; ellas las abnegadas en el fervor de la devota entrega cristiana.
Todo estaba en orden: el estómago saciado, el vino servido en el momento                  del tratado. Vuestra guerra santa contra laicos liberales fue una vil cruzada.
Sembrados vuestros corazones de esperanza en nombre de Dios, ese dios manchado de sangre en vano, ese Dios de los sacrificios de Pelayos y civiles, el que masacró            a Hypatia y su Biblioteca de Alejandría, el mismo que quemó brujas en Zugarramurdi,     el de la quema de libros y educadores en Allo, el que os convocaba para desvelar           y perseguir masones, el mismo Dios que consintió el asesinato de 3.280 navarros.
Esta historia se repite, mentirosa dos Españas. Vuestra Junta la cargó el diablo para sembrar el terror. Se me atraganta ese Dios vuestro: emito un aullido.  
Señores de la guerra y fieles Margaritas, flores del amor Carlista, enfermeras del alma, sanadoras de llagas, ¿cómo acallásteis el hambre del pueblo? ¿Cómo le entregasteis los panes y los peces, cómo pudisteis limpiar con vuestros corazones las escopetas      de vuestros hermanos e hijos? ¿Qué clase de Dios os da cobijo, en qué lugar quedó vuestra conciencia perfumada por las flores del mal?

Teresa Ramos
En: Memoria Poética. Ed. Pamiela
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.  

lunes, 10 de septiembre de 2018

2 poemas de ITZIAR ANCÍN GARCÍA en MEMORIA POÉTICA


                                      Memoria poética

Memoria poética (Pamiela, 2018) es un libro colectivo de 18 poetas que recupera 36 historias de represión política en Navarra, durante la guerra civil y el franquismo, a partir de los cuadros del pintor José Ramón Urtasun. Así, Cementerio de botellas cuenta una historia real en torno a una de las peores cárceles del franquismo: el Penal de Ezkaba, ubicado en un monte próximo a Pamplona. Los presos que no eran fusilados morían de hambre, puesto que la comida había que comprarla, o bien de tuberculosis, ya que el suelo de la prisión estaba encharcado. Dadas estas condiciones, Ezkaba fue escenario de una de las mayores fugas ocurridas en la historia (cerca de 800 presos). Los cabecillas fueron fusilados en el patio de la prisión y muchos otros presos se encuentran todavía en quién sabe cuántas cunetas de los montes y los pueblos aledaños. El Penal de Ezkaba alberga también “el cementerio de las botellas”, llamado así ya que junto a cada uno de los cuerpos allí enterrados (131), el capellán de la prisión colocó una botella que contenía su nombre. Esto facilitó su identificación 70 años después, y que sus familiares pudieran vivir el momento de la exhumación.
Por su parte, Ese amargo botín trata acerca de las rapadas en la localidad navarra de Peralta, y las historias que en él se cuentan son también reales.







Ese amargo botín

El día en que cortaron el pelo a Petra, estaba sola en casa.
Cuando fueron a por ellas, sus hijas habían salido al campo.
Y al volver, una sombra planeaba sobre su casa, vacía.
Espera en llamas y silencio que cortar con cuchillos.

Más tarde, apareció su madre, con el pelo rapado.
Dios mío, Dios mío, cómo han podido hacerme esto
a mis años, lloraba Petra.
A la hora en que los niños salían del colegio,
las llevaron en procesión, con pozales y escobas,
sus cuerpos, deformes, por aceite de ricino.
Y detrás, la banda de música
mientras el vecindario, incitaba a los niños al escarnio.

Así pasearon a más de 100 mujeres en el pueblo,
en julio del 36.
Solo algunas habían repartido papeletas de izquierdas
o habían salido a la calle el 1º de mayo.
Eran casi todas viudas, madres, hermanas,
novias e hijas de fusilados.
Primero raparon a las casadas
y luego a las jóvenes, ese amargo botín.

A Juanita, con tan solo 17, le mataron a su hermano.
Mientras le cortaban el pelo,
lloraba, lloraba.
El alcalde de entonces, le dio una palmada en la espalda
y le dijo, riendo: No llores, Juanita, que esto no es nada
para lo que os vamos a hacer.





Cementerio de botellas

Arrodillados, junto al esqueleto de Juan,
su hija Mar y su nieto Xavier
lo contemplan unos minutos en silencio.
Después se acercan, lo acarician y besan la noble calavera.
Tiene las piernas cruzadas
entre ellas, una botella rota.
Nunca estuvimos tan cerca, le dice Mar.
Ella, que también cruza las piernas así cuando duerme.

Xavier imagina al abuelo Juan atrapado,
hambriento, enfermo,
dolorido, sucio, cansado. Solo.
A sus 33 años, durmiendo sobre el suelo encharcado de la prisión,
muerto de frío.
Le contaron que murió
pero hoy sabe que no es cierto: que a su abuelo, lo mataron.
Xavier tiene una hija de la misma edad que su madre
cuando el abuelo Juan fue a anotarla en el registro.
Entonces, lo atraparon.

Sacan los restos del padre, del abuelo,
al que no conocieron, de la tierra acallada
de este silencio tan hondo que nos cubre hasta ahogarnos
de esta vergüenza que no puede esconderse tras tanto miedo.
Y colocan sus huesos en una caja
como si fueran de porcelana.
Por fin podrá salir del patio de la prisión.










Itziar Ancín García

Memoria poética (Pamiela, 2018)
Las imágenes son de la autoría de José Ramón Urtasun.