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domingo, 15 de julio de 2018

4 fragmentos de DE CUNA Y SEPULTURA de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




NATURALEZA

¿Qué es la verdad? El amigo que promete la dicha y quedas los domingos para dar una vuelta. El poeta que halaga a los ojos y en la espalda traiciona. La mujer misteriosa que siempre cruza en traje de etiqueta. La impresora que avisa si se ha acabado el tóner.

¿Qué es la mentira? Los pájaros, el bosque, las hortensias nunca hablarán en falso. Es la naturaleza.

En la naturaleza pervive lo sincero. Un verso, dame un verso, un auténtico verso. Ese. Tengo bastante. Es la naturaleza: la verdad y la decencia.






EL SUEÑO

El sueño de los hombres es superior a sus capacidades. Así, una mosca es pesada por el hecho de ser mosca, nunca por la definición del adjetivo.

Quienes se han apartado tendrán razones, maneras de envidiar o justificaciones. He saludado al enemigo con un afectuoso apretón de manos. No hay enemigos, repito en la cabeza, existe lo vulgar, lo que no es. La no poesía.






NADA DE ENTENDIMIENTOS

Con el paso de los días y de las circunstancias, he descubierto que no soporto el mundo. Antes lo sobrellevaba, ahora me supralleva. Lo espeso me confunde, el amor desconcierta, los paisajes los miro como quien mira un cuadro sin entender de arte.

Y así paso los días, entre la aventura y el misterio. Si alguien pregunta por la vida me alejo, si otro se interpone en el camino tomo un taxi.

Para vivir preciso voluntades, nada de entendimientos.





LA OPORTUNIDAD

Todos los versos que un poeta escribe en su vida se limitan a dos. Uno de agradecimiento, otro de cortesía.

De los dos versos que escribes mana toda tu producción. Fluida, generosa, escasa o tal vez incompleta. Pero en ellos se establece la esencia, la disconformidad con el mundo y su entorno.




Javier Sánchez Menéndez. De cuna y sepultura (Sexto libro de Fábula). 2ª edición. Ediciones El Gallo de Oro, Bilbao, 2018.




miércoles, 29 de junio de 2016

2 fragmentos de CONFUSO LABERINTO de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ





Sin ser yo mismo o la lejana sombra

La duna va avanzando por el centro del parque.
Los pájaros acercan a la infancia. Los restos de sus cuerpos en el césped se observan desde lejos. Hay dos tórtolas turcas jugando con sus alas. Hoy recojo las partes que quedan de ese todo y acaricio las plumas con los dedos, de manera suave. Al cerrar los ojos retrocedo unos años.

Tantos matices, tantos desvíos. Una forma de ser sin ser yo mismo. Ahora veo a mi abuela, mi padre está con ella riñendo como siempre. La vida es un portal donde todos los seres disponen de sus dobles, son seres semejantes, idénticos en forma. Un mismo rostro apenas parecido, una expresión exactamente igual, un físico correspondiente. En la lejana sombra hay hombres que se cruzan.

Han sido varias veces. La primera ocurrió montado en autobús donde vi a mi tía. Ella había fallecido unos diez años antes. Me acerqué para hablar y era el tono de voz que apenas recordaba. Pensé que iba a decir, que tenía que decir, que me enseñaba, pero fueron palabras muy discretas. Ella no era mi tía aunque lo pareciera.

Desde entonces busqué por todas partes el yo que me faltaba, el ser que siendo igual fuera tan diferente. He recibido pistas en países, intenciones, a veces son las sombras las que hacen compañía.

He viajado, he llegado a encontrar algunos restos, aunque nunca conseguí ver al ser semejante.

La segunda persona que confundió la esencia fue una joven mujer que conocí hace mucho. Sabía por los amigos que vivía muy lejos. Y allá donde España se enfrenta con África la encontré de asistente en una conferencia. Movía igual sus labios, tenía el tono de voz como lo recordaba. Confuso laberinto de seres y personas que ahogan mi cabeza.

No pude conjugar algunos verbos. Los gerundios eran siempre pretérito pluscuamperfecto. Descubrí de esas tristes palabras que nada tenían ver con mi recuerdo. Era una sombra digna, idéntica pero imperfecta.

Otra impresión ocurrió en casa. Mi padre se acercó una noche de enero a conversar conmigo. Al amanecer preparó un desayuno abundante. Falleció hace años. Pude tocarle, hablarle, sentirle, hasta le recité tres poemas. Unos días más tarde lo monté en el barco y le di un paseo por la ría de Isla Cristina. Regresé a puerto solo. Con las luces de estribor y de babor encendidas.

He puesto anuncios en la prensa, se alimenta de una foto. Busco el doble, la otra persona idéntica y semejante. Paseo a estas horas por el campo. Todo queda perfecto, es nuestra imperfección. Confuso laberinto de verdad sobre el río. Tantos matices y tantos desvíos nos alejan, libre de la tormenta.





El primer matiz

Lanzo una moneda al aire.

La superficie donde cae debe ser rígida, es más fácil permanecer de canto en una extensión severa. En cambio, lo complicado es impaciente. Nada permanece erguido en ella.

La dureza, la rigidez, lo severo, es nuestra cultura, nuestras lecturas. Cuanto más leemos más probabilidades tendremos que una moneda caiga de canto. Tendrás el primer matiz.








Javier Sánchez Menéndez

De Confuso laberinto, Renacimiento, Sevilla, 2016







martes, 2 de febrero de 2016

3 fragmentos del LIBRO DE LOS INDOLENTES (SOBRE LA POESÍA) de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




SEIS

El Timeo de Platón denota la virtud. Es la primera consecuencia de la palabra auténtica, aquella que resulta de observar cómo cae el agua del pilón o las bellotas de las encinas.
Se ha secado una encina, agonizaba entre ramas y brazos y ahora es un simple esqueleto de su propio tiempo.
Con el dedo índice de la mano derecha recorro las líneas de la mano izquierda. Descubro la verdad. Figuras geométricas del destino que aburren y cansan.
Han vuelto las arañas. Me buscan. Mantengo una vulgar conversación con Pérez Galdós sobre el último Nobel. Levanto el índice, el corazón y el sentido común.
Otro año que Parra no recibe el galardón.
Cuentos para suplir a la decencia. La poesía por encima del mundo, del tiempo y su homenaje.
Larga vida a Nicanor. Los cuentistas son eso, mercancías.



SIETE 
El viernes 23 de diciembre de 1988 recibí la visita del indolente número 37. Permanecía en el sofá. Escribía el poema «Sobre la piel del mundo» que luego apareció en La muerte oculta (1996). Sostenía el cuaderno marrón y un libro de Dante. El número 37 me entregó la caja mágica y una carpeta azul con gomillas, en ambos elementos había una copia del contrato.
Ese día no llovía. Hacía frío. Tenía un canario en una jaula en la cocina. Le llamaba Señor. Por las mañanas alegraba la oscuridad de las nubes con un canto peregrino, por las tardes le limpiaba la jaula y le añadía el alimento verdadero.
Un día el canario fue perdiendo las plumas de la cabeza y al día siguiente yacía en la jaula.
Todo aquello que pretendes suele ser hecho y cuanto necesitas, realidad.
J. J. Cale me acompaña todo el día. Friday. La no lluvia. La muerte del canario. El indolente número 37. El contrato que leía mientras me sudaban las manos y la nuca se arrugaba.
Friday. J. J. Cale. El agua que no aparece en los cristales y el camión de mudanza que me trasladaba de nuevo a Moguer, esta vez de visita.
La virtud es el síntoma de la ejemplaridad, la voluntad el hecho que lo incita. Silencio y soledad. Los sonidos del canario dejaron de existir y la noche acompaña, solo la noche.





OCHO


Saúl acariciaba todos los días mi cadera izquierda. Tardé años en descubrir su presencia. Tuve que esperar que se ejercitaran los sentidos intrépidos que habitan en los sensibles.
Descubrí su presencia en Roma. Pude observarlo, hablarle, escucharle. En la azotea de Moguer un pájaro me dijo que podía verlo. Mis acompañantes no lograron contemplar ni siquiera al pájaro.
Precisamos la eternidad para poder entender, para observar, para ver, para escuchar, para oler. En cada vida amplías algo más el raciocinio, la segunda caja va creciendo en capacidad y la primera contiene todos y cada uno de los contratos de las existencias.
Saúl fue bautizado en el río Tivamo. Era mayor. Tomamos un pesado autobús desde Roma a Trieste. Nos acompañaron otros ángeles y la gran dama blanca.
San Giovanni di Duino. Después fuimos a ver mosaicos a Aquilea. Saúl estaba feliz. Nadie podía captar las extrañas presencias. En la basílica una señora mayor dijo:
Vas muy bien acompañado.
Volví la cabeza para darle las gracias, pero había desaparecido entre la multitud que hacía fotos a los pavimentos.
Precisamos la eternidad para dejar de ser. Un tiempo que nunca es pasado.


Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Ed. Plaza y Valdés. 2016






domingo, 7 de febrero de 2016

LIBRO DE LOS INDOLENTES (SOBRE LA POESÍA) de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




CUARENTA Y TRES


Llevo meses discutiendo con Saúl sobre la reencarnación. Recojo la cerilla con la mano y transmito cuanto reconocí en el confuso laberinto de seres y personas. Hay momentos en los que no estamos entre nosotros, ya nos hemos marchado. Precisamos de un tiempo indefinido para preparar nuestra huida. Cuando fallecemos estamos aproximadamente un año y medio sin dar noticias. A partir de ese instante podemos volver, siempre que deseemos. La vida es elección y es afirmación.

Regresamos si aceptamos. Volver es voluntad propia. No aparecen estrellas si no llega la noche.

Discuto con Saúl. Él intenta explicar que la vida es un oficio donde obtenemos nota. Me niego a aceptar esa afirmación. Estamos porque hemos firmado un contrato con plena aceptación. Y regresamos porque confirmamos otro contrato.

También indica Saúl que nuestro círculo de llegada es similar al que hemos dejado anteriormente. Y lo niego. El universo es infinito. La naturaleza es ilimitada. La multitud nunca será concreta si la observas.

Miro el teléfono. Un síntoma quema las entrañas, creo que ha ocurrido algo en casa. Suena el teléfono. Ha ocurrido algo en casa.

Amo la vida, la vida elegida, en el contrato, en la reencarnación. Todo está firmado. Si no quieres venir, qué haces con nosotros.




CUARENTA Y CUATRO


Nuestro objetivo es una meta inmensa aún por descubrir. Disponemos de la vida para ello, del día y de la noche.

A menudo, cuando ha fallecido un ser querido, sentimos muy cerca a los ausentes. Incluso podemos verlos, tocarlos, olerlos, sentirlos dentro de nosotros. Son las erróneas presencias. Recibimos y entregamos tanto amor con ellos que permanecen en nosotros durante toda nuestra existencia. Pero no son, ellos no están.

Tampoco son confuso laberinto. En este caso adoptan la forma física de esos seres pero sus almas son diferentes.

El tránsito posee dos etapas. Antes de fallecer permanecemos en la tierra unos 500 días preparando la marcha. Cuando morimos nuestro tránsito hasta la reencarnación también será de otros 500 días. A partir de ese momento nuestra misión consiste en descubrir esa reencarnación del ser querido.


Muy extrañamente la reencarnación se produce en nuestro entorno más cercano, es lo inusual. Hay que buscar, dejarse llevar por el sentido común de la indolencia. Ayudan las sombras y el ángel negro. Pero solo los elegidos lo consiguen. El engaño de las sombras es la pista, no lo olvides.


Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Editorial Plaza y Valdés. 2015

sábado, 6 de febrero de 2016

2 fragmentos del LIBRO DE LOS INDOLENTES (SOBRE LA POESÍA) de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




CINCUENTA Y CUATRO


Paseaba entre las farolas en la noche y comentaba con el indolente número 4, aquel que antes era el 13, la lamentable situación de la poesía oficial en España. Sin ir más lejos este año se han publicado obras de autores importantes, con reconocidos nombres, que han acaparado las reseñas y menciones de los suplementos, pero ninguna de ellas aporta nada, dicen nada, son nada, vacío. Es como la poesía plana de los tiempos remo-tos: correcta construcción y menos vida que el topo que ha caído a la piscina y muere intentando subir los escalones sin vista, sin mirada, sin acción.

Unos dicen que el culturalismo ha muerto, otros inventan los términos rurales para autodefinirse sin llegar a la categoría de crucigramas, los hay que siguen buscando en la luz divina la inspiración mediática.

La razón de la palabra poética es la lírica de la emoción y del misterio. Es la fuerza del topo para salir del agua con humildad y respeto, en silencio y soledad, poco a poco hasta que lo consigue.

Ahora viajo por algunas ciudades para analizar las mafias literarias que habitan en ellas. Me acompaña el indolente número 4 y algún que otro soplón con forma de equinoccio. Todo cuanto acontece en la poesía de ese puñado de tierra pasa por sus manos. Tanta divulgación, redes sociales, medios de comunicación, apariciones, propaganda barata y efímera. Cuando pasen cincuenta años volveremos a leer a Dante y compañía. No hay que salir de ahí. Lo de ahora nada aporta.

Es tarde. Ha llegado la luz encima de una nube. La luz es la humildad, la nube su destierro en soledad. No hablan, es el silencio. La pasión es un arte, la poesía que se escribe ahora en España los ojos de un topo. Ciega.




CINCUENTA Y SIETE


Nunca habrá poesía hasta que dejemos de ser. Buscamos el camino, nos guiamos de fuentes y de clásicos, entendemos que la ruta es la correcta. Pero lo zetético solo aparece cuando hemos dejado de ser. Solo así seremos en la verdad, en la virtud y en la justicia.

Los indolentes son seres que dejaron de ser en otra eternidad, y así lo manifiestan. Buscan el silencio de las palabras y la soledad de las almas o espíritus, de sus propias libertades de los cuerpos. Han encontrado la verdad.

Desde que abrí una de las dos cajas misteriosas leo el con-trato cada noche que estoy en casa. Lo permiten las piedras. Antes de dormir y reclinado en la cama, repito palabra por palabra todo lo que allí figura. Hay fragmentos que conozco de memoria y los recito con los ojos cerrados. Otros párrafos intento saltarlos pero la luz lo impide.

Cuando termino he perdido el sueño. Tomo las 9 piedras. Las recorro con los dedos, las aprieto en la mano. Pierdo el miedo y pienso en Platón.

La segunda caja posee los recuerdos de las otras vidas. Siempre viajas de un cuerpo a otro con la segunda caja. No es visible a los siniestros ni a los acompañantes.

Observo la segunda caja. Toco su silueta. No he dejado de ser.




Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Ed. Plaza y Valdés. 2016 


sábado, 30 de abril de 2022

7 poemas de EL SABOR ANTIGUO DE LAS OBRAS de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




Puntos de resistencia


Los pájaros han comenzado a crear

puntos de resistencia, nidos, refugios.

Acopian alimento

para dejar de ser obreros,

para tener consciencia de sí mismos.


Los pájaros han comenzado a vivir

sin su lamento.





Belleza


La realidad no es bella.

La verdad no es bella.

La naturaleza no es bella.


No debe morir lo bello.


Que solo es bello lo bondadoso.





El sanador


No existe un sanador para lo incierto:

incierta juventud, inciertas posesiones,

incierto y vertical.


La sombra de la encina en esta hora.








El reflejo


La inmensidad del mar o la de la luz,

la vehemencia;

el reflejo del pájaro en el agua,

la negación de ser

o el no ser nada.


Comenzar a añorar

los dos o tres abrazos como aquellos.





Fantasía


Sin miradas, sin luz,

sin fantasía.

Todo acaba perdido

en este tiempo

que pide y continúa

rogando una respuesta

sin solución, sin luz

y sin mirada.


La fantasía es ese lujo

para cuando marchemos.



 

 

 

Lenguaje


En el silencio

el lenguaje despierta las palabras,

les susurra despacio

y acompaña a la música

que permanece intacta

reflejando el cosmos.


Armonía providencial,

Palabra - Verdad,

Poesía - Pureza,

el hombre - virtud.


Así es como se deben

mejorar las ideas.



 

 



Entender


Somos la luz que habita en la luz,

y el agua,

y la tierra.


Somos el fuego y el aire,

y la consciencia

de esa luz que despierta

mientras sigamos juntos.


Para nuestra fortuna

siempre nos resucitan los sabios.







 

Poemas de Ese sabor antiguo de las obras (Chamán Ediciones, Albacete, 2022)

Javier Sánchez Menéndez


jueves, 16 de noviembre de 2023

2 fragmentos de SOBRE LA NATURALEZA de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ

 


 

POESÍA

 

La poesía es el arte de la verdad y de la razón que nace de la palabra. Es acción y elección, y debe tender hacia el bien. Se cumplirán los fines si es que aporta claridad, riqueza, enseñanza, pasión, verdad natural. La razón y la palabra no entienden de conclusiones proporcionadas, ellas habitan en un caos de contrarios, de matices, de sabiduría, con disciplina. El desorden es la convención.

 

El conocimiento es el aprendizaje. Sin aprendizaje nunca llegaremos a la inestabilidad precisa. Al desconcierto, cultivando el círculo, la disposición. No debemos juzgar ni, aunque sea acertadamente, se debe precisar. Los mejores de todos son aquellos que aceptan las inutilidades. Las diferencias de razonamientos existen como los peldaños de las escaleras. Los que suben siempre se justifican y tributan por ello. Abajo, con un pie en la tierra y el otro en el primer sustento, se encuentran los contemplativos. Los que odian la violencia. Los que no hablan, escuchan. Los verdaderos. El efecto de la función propia es general, otorgará crecimiento en la razón y en la palabra.

 

La poesía es el arte de la razón y de la palabra primigenia. Su construcción es difícil pero realizable. El orden viaja al infinito, al espacio, a la luz, a la esencia. La necesidad y el remedio forman el centro de los reflejos permanentes. Todo está oculto, pero oculto en la virtud, en los sentidos, en la naturaleza.

 

La poesía es el único arte de la razón de la verdad que habita en la naturaleza. El miedo es el valor de la costumbre.

 

 

EL MIEDO A LA EFICACIA

 

Por el miedo a la costumbre.

 

El oficio de poeta no significa ser poeta, ni escribir correctamente. La erudición no es sinónimo de poesía. Lo es de ostentación.

 

Por el miedo a la costumbre.

 

El alma sirve al cuerpo de instrumento como la poesía a los razonamientos. Recuerdo a Plotino. Aunque indiques que permanezca en la naturaleza, huyo. Discúlpame, es el miedo a la eficacia.

 


Javier Sánchez Menéndez. Sobre la Naturaleza. Ed. Libros de la Frontera. 2023

domingo, 12 de noviembre de 2023

3 fragmentos de SOBRE LA NATURALEZA de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ

 


CONTEMPLAR

 

Aquello que se asume prestado (la admiración, el homenaje) se agradece, se reconoce, la virtud se aquista. El fin es la asimilación, pero también es la ocultación. Respeto, hablabas de respeto y sonaba la música de alguien. Seguro que era un clásico, un soberano, un poeta.

 

Amamos lo que podemos contemplar; imaginar y recordar se superponen y confunden. Impresión y expresión.

 

Todo lo que nos hiere es recibido con los brazos abiertos. Respeto. Respiras varias veces. Observas las nubes, los pájaros, los árboles. Las naranjas están muy lejos, es complicado que puedas encontrarlas.

 

Y ocurrió un día que la razón y la palabra intervinieron en todos los negocios florecientes, e hicieron justicia. La mutua repercusión de las frutas.

 

En el centro, en la azotea de Moguer, buscando los anillos. Mientras paseaba con la nube que tiene forma de poema alejandrino y escuchaba a la tía Juana, aprendí que el respeto es la base de la razón y de la palabra. El respeto es veneración, pero también deferencia. Abandonamos la soberbia, la ostentación, son necias.

 

El respeto es dulzura.

 



LA PRIMERA FASE

 

La dificultad consiste en saber determinar una fecha o un verso que refleje el problema, el proceso. Hay una firme impresión que otorga voluntades. Como si hubiera vivido en otro tiempo. Es probable que escribiera con considerables repeticiones, errores que vincularan a Simplicio. En el fondo, error es aprendizaje.

 

La naturaleza se fundamenta en infinitas proposiciones, dos de ellas son la teoría y la razón. La teoría es interpretada, la razón es la palabra. Primero la palabra poética la reflejó, la honró, la divinizó, la amó. Luego la palabra teórica (a veces mestizada con la poesía) la estudió (Aristóteles, Newton, Kant, Einstein, Nietzsche). Es necesario reinterpretar, crear, hacer, seguir haciendo, seguir reflejando la armonía de la naturaleza, o el rugido inarmónico de lo antinatural, del fracaso de las civilizaciones. La armonía sustenta lo que es probable y lo que es posible, porque es razón, es ratio.

 

No sé determinar todavía. Visito a las certezas, a las dudas, a los misterios. A veces encomiendo las reacciones a Rilke, y a Novalis lo observo pleno de luz, de claridad, de asiento. Y el asiento es cordura, es madurez, es gracia. Nunca fui ni seré.

 

En la primera fase solo veo los sistemas. Y sí, esta vida es muy corta. La mezcla original de la naturaleza nos tiene confinados. Dudas de los paisajes, tocas el árbol ancho, y a los pájaros hablo para entablar razones. La razón y la palabra poseen mezclas de opuestos, unidades, magnitudes, cuerpos poco compactos

que no escriben poesía.

 

Observo desde la azotea la forma de mover tus manos y acaricio los argumentos. Nadie se debería cansar de la consustancialidad que existe entre el pájaro bello y la encina. Esa mente conoce todas las cosas, los versos, lo denso y lo difuso. El cuaderno marrón está vacío. ¿Cómo girará la vida?

 

El movimiento debe ser explicado. La realidad se lucha, es inmensa y consecuente, como lo son los versos. La azotea de Moguer no mide más de quince metros. Tiene una baranda fría y una arqueta en el centro donde perdí el anillo. Tiene el conocimiento poder, el mayor poder, dijo Anaxágoras. Tiene la violencia el mayor poder.

 

 

 

 

FOTOGRAFÍAS

 

Para los presocráticos la búsqueda era el origen de lo que podía haber sido. He tardado muchos años en encontrar la foto de la tía Juana en el patio de Marqués de Comillas, en Puerto Real. Tras el reciente fallecimiento de mi madre y los angustiosos momentos que uno debe aliviar con los recuerdos, apareció una foto. De 1967. Con la tía Juana en su patio. Unas semanas antes de la boda que tanto me aprisiona.

 

Encontré a la tía Juana muchos años después en un autobús de línea. Ya había fallecido. Hablé con ella largamente, tal vez intentaba que recordara algo de nuestra historia, pero no pude. Era Juana, pero ya no era Juana. Es el confuso laberinto de la verdad y su honra.

 

Ahora busco la foto de hizo José Antonio, el restaurador de imágenes sacramentales, en la azotea de Moguer. El patio de 1967 y la azotea de Moguer son los ángeles negros que visitan mi sombra cada día.

 

Hay una tercera foto en mi histeriagrafía. La que hizo Nacho en Roma a principios de los años ochenta. Pero esa foto la tengo, la aprieto junto al pecho todas las mañanas. Es la naturaleza.

 

 

Javier Sánchez Menéndez. Sobre la Naturaleza. Ed. Libros de la Frontera. 2023

 

jueves, 23 de diciembre de 2021

4 aforismos de MUNDO INTERMEDIO de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




LIBRE es aquel que sabe y, sobre todo, el que puede decir no.


*


UNA vez comencé a recolectar tréboles de cuatro hojas, y resultaron ser hierbas de Barrabás, oxalis, 

flores de oca. Tiempo de introspección.


*


LOS muertos hablan más con nosotros que los vivos.


*


GUARDAMOS en el alma la dulzura, la infancia, la nostalgia, el anhelo, la ilusión de creer que aun somos inocentes.




Javier Sánchez Menénder. Mundo intermedio. Trea Ed. 2021

Fotografía de Juan Sánchez Amorós.

viernes, 5 de febrero de 2016

CUARENTA



Mira el camino. No dejes de observarlo. Nunca apartes la vista, aunque azote la niebla. Esa ruta es misterio, una magia que evita la proporción y el éxito. La vía es la virtud. La única dirección a la armonía.
La poesía es el camino que nunca finaliza.





Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Ed. Plaza y Valdés. 2016 

Fotografía de Juan Sánchez Amorós.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

EL GORRIÓN

 



 

Ha venido un gorrión con un verso en el rostro. Se ha posado en mi mano. La indiferencia de tenerlo tan cerca es la justificación de la propia razón:

 

Vivo para seguir perdiendo la inocencia.



Javier Sánchez Menéndez. Sobre la Naturaleza. Ed. Libros de la Frontera. 2023

 

viernes, 17 de noviembre de 2023

VERTIDOS TÓXICOS



 

En los momentos de crisis la cultura se convierte en especulación y las opiniones dejan de ser vertidas para pasar a ser vertidos. Las cátedras de universidad o sus aspiradores son las que opinan, pero lo hacen sin fundamento, desde la segmentación de sus ignorancias.

 

La naturaleza ha dejado de acoger a la política, a la universidad, a los asesores. Los pájaros, las nubes, los árboles, no entienden de las gestiones ni de los aforismos. Vuelvo a poner derechos los cuadros. El paseo por la plaza es agradable. Sigo pensando en el tono, es cuestión de horas. La filosofía no suplanta a la poesía.

 

 

Javier Sánchez Menéndez. Sobre la Naturaleza. Ed. Libros de la Frontera. 2023