300 escalones
venden joyitas falsas
como de aquella gloria colegial en Doña Matilde.
¡Ay! Si tú,
en tu pobre Cola-Cao,
hubieras removido las ondas...
oscuros remeros te habrían transportado hasta este sueño infantil,
como todos los sueños,
como todas las ideas
demasiado hechas,
demasiado trazadas...
cuando se está aquí,
subiendo ya
sin fin.
Antonio Orihuela. Madera de un solo árbol (cuaderno de Nepal). Ed. Delirio. 2013
¡Eres un gran maestro!
ResponderEliminarantoniocaballero.p.
ResponderEliminar¡Que nunca te quedes sin piedrecitas de colores que arrojar a las puertas cerradas...!
ResponderEliminarChiloé
Llevo muchas el zurrón, el problema es que no sé a quien dárselas sin que me tome por loco...
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