documentos de pensamiento radical

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domingo, 1 de febrero de 2026

INMERSIÓN 10ª



 

 

Ayer vimos el mar con ojos dilatados.

Su esplendor contemplamos con las bocas abiertas;

la emoción extendida, de par en par sus poros.

Éramos puro niño envueltos en asombro.

Y comprendimos todos, sin excepción alguna,

que todavía queda un tris de libertad.

Es gratis: ver el mar no cuesta nada,

no hay que mostrar carnet de identidad,

ni ser cacheados por nuestra vestimenta.

Con las horas,

el Sol se fue achicando, y la playa quedó

en la más portentosa oscuridad.

Dormimos en la arena mientras sonaban olas

al romperse en la orilla, como un blues muy antiguo

que a risa nos sonaba. La noche transcurrió

con la mar complacida. Y fuimos incapaces

de contener

los retumbos de nuestros corazones.

El alba nos robó el amparo del sueño.

Emergió por oriente, como una deidad,

brocado de belleza y regio en majestad;

el mismo Sol de ayer,

abarcando su reino sin premura.

Entonces comprendimos, sin dudarlo,

(muy a pesar de nuestra tosquedad)

que todo el sufrimiento que produce la vida

bien vale padecerlo, por sólo contemplar

esta beldad que ahora admiramos

suspendida en nuestro espacio sideral.


Rafael Alcalá. Ecos de Tenebrés. 2025

 

sábado, 31 de enero de 2026

Estos sindicatos subvencionados



Durante años arreció la campaña orquestada por la derecha política y económica, magníficamente interpretada por la derecha mediática, según la cual los sindicatos eran lo peor, una pandilla de comegambas liberados del trabajo que (según la extrema izquierda pata negra que se sumó cándida, miope y a veces violentamente, al corifeo) habían traicionado a la clase obrera y patatín y patatán.


El tema sonaba como el disco rojo de los 40 Principales: cada poco.


Y lo hizo durante mucho tiempo (de hecho sigue sonando, aunque haya bajado la frecuencia).


Según algunas teorías acreditadas se trataba de linchar a las organizaciones de trabajadores más representativas (capaces todavía de montar huelgas generales exitosas, como la de 2002 contra el Gobierno de Aznar) para inducir su desprestigio mientras el Ejecutivo de Mariano Rajoy imponía los recortes y reformas más lesivos para la clase trabajadora desde que vivimos en democracia, con el pretexto de que no había más remedio y lo imponía Europa para hacer frente a la crisis de 2008. Fin de la sinopsis. “No es una crisis, es una estafa”, ¿recuerdan?


Paréntesis. En principio era todo muy consecuente: es lo que se espera de la derecha, que gobierne para los pudientes y recorte hasta el aire que respiran las clases populares. Y mal que bien los sindicatos se preocupan por estos últimos y resultan ser, con todos los defectos, los únicos capaces de hacer frente a las políticas antisociales llevadas a cabo por el neoliberalismo desde la era Reagan-Thacher. Pero, lo llamativo de todo este proceso fue que se sumaran a la lapidación supuestos pensadores, activistas, políticos, intelectuales “de izquierdas”. Para no sonrojar a nadie obviaré dar nombres propios y de partidos (algunos en vías de extinción). Cierro paréntesis.


Decíamos ayer que dentro de esta estrategia tan bien orquestada teníamos el estribillo de que los sindicatos son unos subvencionados que deberían dejar de serlo. Algunos se atrevían incluso a sugerir que dejaran de existir, directamente, que mucho mejor tratar con los patrones sin intermediarios. Incluso mejor si no hay nada que tratar, mucho mejor si obedeces y te callas. En fin.


Conste por adelantado que yo soy muy crítico (con los sindicatos también) con el tema de las subvenciones (en general) porque, por ejemplo, en el caso de la cultura, acaban en la arbitrariedad absoluta, por la cual cuando gobierna el PSOE subvenciona a los de su cuerda y cuando gobierna el PP a los de la suya. Conozco por cierto a un director de teatro, precisamente del PSOE, que no hacía su curro si no le subvencionaban. Está claro.


Un día leí en un periódico local que el ayuntamiento de Oviedo había otorgado a la Ópera una “ayuda extraordinaria”, para la siguiente temporada, de 300.000 euros. Tres cientos mil euros…, son unos cuantos, pensé.


Entonces me dio por rastrear hemerotecamente hasta que descubrí la lista de las organizaciones y entidades (civiles y religiosas) que recibían subvenciones del ayuntamiento de Oviedo, lista que encabezaba Amigos de la Ópera, precisamente.


Y eran un montón.

Y no aparecía Comisiones Obreras.

Y pensé que podía no ser una anécdota, sino una revelación. Que quizá estaba ocurriendo en todas partes, en todas las capitales de provincia, en todas las comunidades, en todos los gobiernos, con lo cual.


También pensé que algún día merecería la pena contarlo. Sin más.

 

 

 


Juanjo Barral. El libro de los ensayos.

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viernes, 30 de enero de 2026

jueves, 29 de enero de 2026

Incertidumbre



Viviendo en Lanzarote se me apareció un colega asturiano, fotógrafo, con el que había coincidido tiempo atrás en La Nueva España y que llevaba una temporada vagando por ahí en plan Dharma. Venía de Fuerteventura, adonde había llegado desde Las Palmas, y me contaba cosas espeluznantes de la supervivencia en la cara B de las Islas Afortunadas, en barrios marginales rodeado de lumpen. Había vendido su cámara de fotos para comer.


Le conseguí curro donde yo trabajaba en Arrecife -en un conglomerado de revista, emisora de radio y delegación del periódico La Provincia- y se vino a vivir con nosotros al Charco de San Ginés. Le presté mi Olimpus OM 10 y… supongo que me tiene desde entonces en un altar.


Meses después de aquello me volví para Asturias y le perdí la pista. Era el año 1990.


En 2003 estaba en un café de Gijón recitando poemas contra la guerra de Irak, cuando se me apareció de nuevo. Menuda sorpresa. Era la penúltima persona que me podía esperar allí. Pero, bien pensado, el chaval ¡era de Gijón!


Me contó que ahora vivía en La Palma, en modo zen. Y nunca se me olvidarán las cuatro palabras con las que definió el lugar, y su sitio en él: “Allí no hay incertidumbre”.


Volví a recordarlas el 19 de septiembre de 2021 cuando, en el paraje de Cabeza de Vaca, cercano a la localidad de El Paraíso, municipio de El Paso, en la isla de La Palma, entró en erupción el Volcán de Tajogaite.


Fueron 85 días de incertidumbre hasta que dejó de expulsar cenizas y lava.



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miércoles, 28 de enero de 2026

Brevemente

 







La vida es un deporte de riesgo.


***


Si no quieres sufrir, no tengas hijos, no tengas padres, no te tengas.


***


Siempre hay motivo de esperanza: saldremos de esta, y si no, entraremos.


***


Deja el amor en cualquier sitio. Alguien habrá que se lo quede.


***


Seguimos dando guerra para que nos dejéis vivir en paz.


***


Escribo porque nadie lo va a hacer por mí.


***


El hábito no hace al monje, pero sí al escritor.


***


La correspondencia no es solo devolver la carta.


***


Como sigas viendo la botella medio vacía te vas a morir de sed.


***


Hay personas del género masculino, hay personas del género femenino y hay personas del género idiota.


***


Todo vale, aunque sea para nada.







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martes, 27 de enero de 2026

Gratis total

 



Quizá sea yo. El incapaz. El desplazado histórico. El que se empeña en creer que la creación cultural tiene un valor, requiere un esfuerzo y conlleva una dedicación, que deben ser recompensados, y si la moneda de cambio es el euro, pues que sea en euros.


(Paréntesis. No tendría el más mínimo inconveniente en pagarle al agricultor que me vende las lechugas con unos versos de mi propia cosecha; no me importaría llegar a la mueblería e intercambiar mi libro de relatos por una modesta estantería; ni pasarme la vida de trueque en trueque, de cambalache en cambalache, sin arrimarme a un cajero automático, sin pervertirme con la banca digital, que me produce escozor mental, prurito de yemas…).


He mantenido peloteras importantes con la chavalada para que entienda que el “gratis total” es una engañifa (a ver si con expresiones así me acerco a su entendedera y lo pillan). Porque todo cuesta. Escribir un libro de poemas cuesta, aunque alguien lo piratee. Una canción hay que componerla, aunque la gente se la descargue gratis. Hacer una película bastante más, aunque luego.


Y lo que no te cuesta se desprecia. Cuando pagas por un disco le das importancia, al disco, al trabajo que hay detrás, al hecho de hacerte con él y llevártelo a casa. Cuando puedes disponer de mil quinientas canciones gratis en un dispositivo por el que (vaya) sí has pagado, las tratas como calderilla.


Pero yo no quería hablar de esto (aunque no puedo dejar de pensar en un colega libertario que tuve, en una época en la que estaba de moda ser libertario, de izquierdas y de derechas, aquí y en Estados Unidos de América, que defendía que la cultura debía ser gratis, al alcance del pueblo y/o de la gente, bla bla bla, no recuerdo muy bien el sintagma, lo que sí recuerdo es que él no creaba cultura y por tanto se podía permitir el lujo de exigir que los demás trabajaran gratis para él, escribiéndole los poemas y relatos y novelas y ensayos y componiéndole las canciones mientras él, que era abogado, cobraba todos los meses una nómina).


Cuando hacíamos el periódico de la Universidad de Oviedo, las Hojas Universitarias, a mediados de los ochenta, tuvimos un importante y decisivo debate sobre poner o no poner un precio a la publicación (que sufragaba la institución académica), aunque fuera simbólico. Ganó que sí, por unanimidad: 25 pesetas, pongamos 1 euro de hoy. Cuando era gratis la gente lo dejaba tirado (sin haberlo llegado a coger). Lo despreciaba. Recuerdo muy bien ir con algunas de las mentes más brillantes de mi generación, vendiendo Las Hojas por las facultades y bares de Oviedo, y en pocos meses ya despachábamos cientos, hasta algunos miles de ejemplares. La peña lo había entendido y pagaba encantada medio café por aquella publicación mensual que, sin duda valía más que aquel precio simbólico. Pero era justo. Era sano. Era emocionante. Gratis total, no gracias.


Otra cosa es a lo que iba.


Siempre se ha dicho que España no aprecia la cultura, no como Francia, Alemania o Gran Bretaña. Y es cierto. Aquí siempre ha habido periódicos que te encargaban gratis un relato, y tenías que sentirte afortunado por el hecho de que te lo publicaran (¡pero si me lo has encargado tú!). Aquí siempre ha habido compañías discográficas que pretenden que trabajes gratis para el videoclip de su artista superventas, porque “bastante suerte tienes que”. Ya saben.


Volviendo a lo que nos ocupa (aunque no nos salgamos del tema) yo nunca le he pedido a nadie que me arregle gratis el grifo, que me resuelva por la cara la declaración de la renta. Pero a mí me han pedido cosas que.


Otra cosa es la amiga que te solicita que crees un nombre para su establecimiento (algo por lo que Fernando Beltrán ha conseguido que se pague como corresponde con su empresa de invención de palabras). Otra cosa es que un colega me pida que escriba gratis una letra para una canción de su grupo, un texto para un homenaje, lo que habrá de leerse el día de su boda o en el acto de la despedida civil de un paisano querido. Otra cosa es que le haga el favor a un conocido y ofrezca una charla a sus alumnos sobre poesía, que me llevará una semana de trabajo preparar.


Eso es otra cosa.

Y no esta.



Juanjo Barral. El libro de los ensayos.

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lunes, 26 de enero de 2026

De Banksy

 



De Banksy se pueden decir muchas cosas. Se puede decir que hace “bobadas” (Jerry Saltz) o que es “un genio” (Carol Diehl). Yo diré que es alguien capaz de comprar un cuadro de segunda mano por 50 dólares, intervenirlo, lograr que paguen por él (The Banality of the Banality of Evil) 450.000 dólares en una subasta, y donar ese dinero a una entidad sin ánimo de lucro que ayuda a los seropositivos sin hogar en Brooklyn.


Se pueden decir muchas cosas de Banksy, pero ¿quién hace eso?


Juanjo Barral. El libro de los ensayos.

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