documentos de pensamiento radical
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lunes, 26 de mayo de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
LAS MOSCAS
El esputo de Enero con sus patas de escarcha
golpeaba la espalda del poeta
y en el sucio cristal de la ventana
las moscas gordas resbalaban
como golpes de humo de alquitrán
y el invierno movía sus salivas de gripe
y el ojo del poeta miraba el halo oscuro de las moscas,
sus páginas de ojos de cadáveres,
sus ojeras de otoño supurando el azúcar de la muerte.
Sonaban a latidos de niños sin cabezas,
a gemidos de pieles quemadas,
a párpados de ciegos golpeando el cristal de la niebla.
¿De dónde en el invierno, en la ventana sucia de un archivo,
pegadas al cristal como espectros de manchas atómicas,
aparecían como gotas de agua las sombras de las moscas?
¿De qué gusano oculto de un planeta invisible nacieron sus latidos?
¿No vendrán las moscas a comerse el cadáver de la Tierra?
El Poeta esperaba la invasión de las moscas.
Manuel Pacheco
viernes, 23 de mayo de 2014
LOS AUGURIOS DE NUESTRA NOCHE
No
de lo bueno y lo malo, amor, sino de los augurios, signos y
presagios, del idioma de la sagrada realidad quería hablarte. La
noche antes de nacer niño Edén hicimos una hoguera de rastrojos
detrás de la casa, y recordamos al instante las piras de
Manikarnika Ghat en Varanasi, y los llantos y gritos depero aceptó
los alimentos más impuros e infernales y la invitación de un
miembro de casta baja, y más o menos eso cenó niño Edén, un curry
de cerdo con setas, y dae poco he descubierto que la polilla y la
oruga eran lo mismo, solo separados por la magia de la vida y el
tiempo, la llaman la esfinge de la calavera, o la esfinge de la
muerte, acherontia
atropos
-en griego la parca que corta la vida en el río terrible del Hades-.
Tú pensaste que era la auténtica oruga del belleza, y no hay que
ser augur oficial de Roma para saber lo que eso significa, pero
estábamos borrachos de felicidad. Que los escarabajos y las polillas
vengan volando por el campo hacia la luz de nuestra casa es común y
no tiene nada de especial, pero también vino a visitarnos sobre la
enredadera de la flor dela pasión la oruga verde más grande y
hermosa que hubiéramos visto nunca; hace poco he descubierto que la
polilla y la oruga eran lo mismo, solo separados por la magia de la
vida y el tiempo, la llaman la esfinge de la calavera, o la esfinge
de la muerte, acherontia
atropos
-en griego la parca que corta la vida en el río terrible del Hades-.
Tú pensaste que era la auténtica oruga del cuento de Alicia y hasta
le hiciste alguna foto, la polilla también la contemplamos de cerca
con gusto, y todos los insectos despistados en la noche parecían
bailar con nuestro gozo porque estábamos borrachos de felicidad.
Delicadamente cayeron al suelo las primeras gotas del líquido que
bañaba a niño Edén, estabas empezando a romper aguas. Preparaste
tus cosas con calma y te duchaste serena, y además de que estábamos
borrachos de felicidad, yo andaba un poco borracho de verdad, y como
el sheriff borracho del pueblo en las películas del Oeste al que
preparan para un gran duelo contra un peligroso pistolero, me tomé
un gran tazón de café y salimos frescos en el coche, tú radiante y
en paz, yo nervioso y diciendo tonterías sin parar. La salida para
el hospital de Puerto Real es la 660, pero con la excitación entré
por la inmediatamente anterior, la 666, que también llega, por un
camino un poco más largo y oscuro, después pasamos junto a la la
aldea de Malas Noches, y después de pasar un signo de carretera
cortada, con sus palabras escritas por si había dudas, llegamos
hasta donde la tierra y la grava cubría la carretera, y aquel
chaparrón de signos y augurios no dejaba de caernos encima, pero no
podíamos dejar de reír ante mi torpeza porque estábamos borrachos
de felicidad. Nos detuvimos un momento, oriné bajo las estrellas, y
enseguida llegamos al hospital. Pariste con energía y fiereza
sabiendo que el corazón de niño Edén ya había dejado de tocar el
tambor que nos emborrachaba de felicidad, te pusiste en el pecho dos
flores de azafrán, símbolo solar de amor apasionado, de la
resurrección natural, del dulce sueño de amor y el amargo
despertar, también un abortivo natural, dos flores que encontré en
unos jardines yermos junto a la puerta trasera del hospital, y
tuviste a niño Edén en brazos, y entre llantos que nublaban nuestra
vista examinamos su cuerpo perfecto y largo, sus fuertes hombros, su
cara, sus labios, tus mismas cejas arqueadas y tu naricita
respingona, su expresión de paz infinita que duerme y sueña sin
haber salido nunca del placer, lo besamos, y su piel era una fruta
fresca y dulce recién cogida del árbol. Nos despedimos de su
cáscara bella, de su cáscara vacía. La fuerza ejercida por la
ventosa había deformado su cráneo y parecía haberle esculpido la
ushnisha, la coronilla de los budas, y dan igual ahora mis fantasías
sobre budas y tulkus, esos grandes maestros que controlan su
renacimiento, pero lo cierto es que sentimos mezclado con el dolor y
el temblor el inmenso poder de sus bendiciones, yin gy lob, la
energía que transforma la mente, la llaman los tibetanos. Si era un
tulku, solo vino para enseñar la intensa meditación en píldora
gigante y amarga sobre la muerte, la impermanencia, predicando sobre
el vacío como Nagarjuna cuando manifestó su cuerpo de sabiduría y
gloria con la forma de una luna redonda, un hueco brillante sobre su
asiento, si era un tulku quizás quiso sellar nuestro amor con
tragedia y pasión para que cuando regrese reciba un cariño más
grande, más desapegado, más purificado, no sé, el único poder o
logro mágico que deseé con todas mis fuerzas fue el de reavivar un
corazón pequeño en el vientre de mi corazón cuando los médicos
leyeron los signos de las máquinas. Tampoco sé porqué la realidad
envió esa legión de mensajeros acelerando tantos signos delante de
nuestro ojos, y nos habló con tantos augurios, tan arquetípicos,
tan populares y tan claros que hasta un niño los hubiera podido
leer, pero como ya te he dicho, estábamos borrachos de felicidad y
no hay ninguna Tierra Pura donde las hojas de los árboles no caigan,
para después florecer y dar frutos.
Daniel Macías. Niño Edén. Ed. Amargord, 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
ZIMMER
No le pidan nada a los poetas, aparte de su algarabía de mutaciones y misterios, no sueñen con que se conviertan en las primeras antorchas de gasolina primaveral en sus plazas para acabar con un sistema sin el que no sabrían como vivir; no conozco a nadie medianamente cultivado capaz de convivir en un grupo organizado, igualitario, auto-gobernado y auto-suficiente, aún menos a alguien que incluya insectos en su dieta, como hacen en épocas de escasez los pocos cazadores-recolectores que aún habitan la tierra. Un niño del primer mundo puede reconocer miles de logos y marcas comerciales de bienes de consumo, pero apenas podría reconocer una pocas plantas comestibles cultivadas, y de las silvestres ni una. Desde que terminó la guerra fría todas las guerras y revoluciones son profundamente asimétricas, el enemigo pequeño y débil siempre es considerado terrorista, el terror se siembra con bombas, las bombas se fabrican con fertilizantes y otros químicos fáciles de conseguir -la composición e instrucciones circulan hace años por la red-, pero la poesía es un combate aún más difícil, más delirante e imposible, la poesía no es un arma, ni está cargada de nada, a no ser de inocencia y fértiles nadas, es un hábil e inconcebible medio de acción mágica o irracional, un metalenguaje de frontera imposible de interpretar o traducir fuera de ella misma, el ejercicio de un pensar simbólico superior impregnado de tal delicadeza moral, de tal dulcísima humanidad, que de ser obedecido colectivamente como prédica produciría al día siguiente en las calles algo parecido a esas estampas del paraíso prometido que tan abundantemente imprimen a todo color los testigos de Jehová. Por todo eso, les ruego que no le pidan nada a los poetas, tienen mucho trabajo inventando idiomas nuevos por si nuestros nietos los escuchan, y aún más, si está en sus manos, déjenle a uno una habitación con vistas y comidas incluidas, como hizo el ebanista Zimmer con Hölderlin -sí, su lector-benefactor se llamaba habitación-, y podrán observar ese hamster en su laberinto, contemplar como ese parásito envejece y enloquece sin dañar a nadie, como entretiene a sus visitas hablando incongruencias sobre las estaciones, Grecia, o los dioses, da largos paseos por el campo o deja marrones a su nombre por los bares, hasta que un día comprenda que su inversión ha merecido la pena al descubrir unos versos incomprensibles tallados a cuchillo sobre su mueble favorito:
"A
Zimmer
Variadas son las líneas de la vida,
como los caminos o las siluetas de las montañas,
lo que aquí somos, un dios puede completarlo allí
con armonía, recompensa eterna y paz."
Variadas son las líneas de la vida,
como los caminos o las siluetas de las montañas,
lo que aquí somos, un dios puede completarlo allí
con armonía, recompensa eterna y paz."
Daniel Macías. Niño Edén. Ed. Amargord, 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
5 poemas de NIÑO EDEN de DANIEL MACÍAS
TODO ES NUESTRO
Quiero escribir un verso a lápiz
sobre el acero de las torres inclinadas de la podredumbre, sobre la esfera del
globo que la pezuña de un carnívoro mantiene presa, sobre todos los tratados, acuerdos, pactos, leyes,
concordatos y herencias con los que nos han enjaulado como a ovejas, sobre el
registro de la propiedad del ayuntamiento de Casas Viejas o sobre un billete
con puentes que cruzan un río humano de dolor y deudas; es un verso que nos
robaron hace tanto, es un verso tan hermoso, tan sencillo, tan extraño, en una
lengua tan muerta que nadie la recuerda, afilo el lápiz despacio, y mientras lo
escribo pienso que sería mejor tallarlo en piedra.
***
2013
El mundo ya ha terminado, amor, las calles
están plagadas de zombies-pantallas sorbiendo todos los sesos, los alienígenas
gobiernan el mundo desde hamacas en paraísos fiscales, y los meteoritos de la
industria del entretenimiento golpean la Tierra más rápido que los timbales de
Bambino, todo ha terminado, los únicos supervivientes son idiotas con armas
automáticas y despensas repletas de latas, y no habría ninguna esperanza si no
nos quedara por sembrar la última bolsa de habichuelas mágicas.
***
LA BALSA
Una
balsa, un refugio, se construye con los restos y desechos de lo que se hunde.
Nuestra especie existe porque formaba bandas igualitarias, familias grandes que
no toleraban el dolor ni el desprecio de ninguno de sus miembros. Esa fue su
balsa y su refugio durante la mayor parte de su historia, sus más de cien
milenios de apoyo mutuo y auto-gobierno sin estados ni ciudades. Quizá tengamos
que desprogramarnos del lenguaje del dinero y la propiedad que nos separa y
formar bandas, buscar el suelo que nadie quiere o levantar los adoquines para
dejar la tierra al aire, ensamblar muebles rotos y juguetes viejos, y empezar
algo nuevo con plantas y gallinas que se parezca a lo más viejo. Por Tolstoi y
por Kropotkin que para sobrevivir y
vivir super, sin sangre y con belleza, no veo otra salida.
***
DIETA PALEOLÍTICA
Correrán los jabalíes por las avenidas alfombradas de
bellotas, moras y castañas,
anidarán los cernícalos en los huecos de los cajeros
automáticos,
y de suave guano cubrirán los murciélagos los sillones de
los parlamentos,
en calles aceradas de densa enea y danzante caña
vigilará el fango de los arroyos un ruidoso ejército de
ranas,
y alrededor de las hogueras de billetes y folletos en las
plazas
flamenqueará el hombre contento
porque de su presa ya gotea la grasa.
***
La ropa sucia, un perro y
una flauta.
¿Entiendes ahora?
Huir de la podredumbre
Daniel Macías. Niño Edén. Ed. Amargord, 2014
martes, 20 de mayo de 2014
TRABAJAR FUERA
Trabajar fuera o no
trabajar, ser bandolero, revolucionario o poeta mendigo, tirar
bombitas de peste en el INEM o dejar caquitas de plástico en el
banco, beber cañas de auto-olvido, pedir tabaco y maldecir en bares
o por internet a príncipes ladrones, encender fuegos grandes, ocupar
casas vacías y tierras baldías, o más sencillo, mucho más
sencillo, no ser la primera antorcha de gasolina primaveral y
trabajar fuera, trabajar fuera...
Daniel Macías. Niño Edén. Ed. Amargord, 2014
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